Hay experiencias que se viven… y otras que se quedan para siempre. Mi Erasmus en Lisboa ha sido, sin duda, una de esas que dejan huella.
Durante tres meses, he tenido la oportunidad de crecer tanto a nivel personal como profesional en una ciudad que no deja indiferente. Lisboa tiene algo especial: sus vistas, su ambiente, sus calles llenas de vida y la tranquilidad de sus playas cercanas, que han sido uno de los lugares donde más he disfrutado. Además, he podido conocer sitios increíbles como Cascáis, Sesimbra o Sintra, que han hecho que la experiencia sea aún más completa.
Uno de los aspectos más valiosos de esta etapa ha sido poder realizar mis prácticas junto al equipo de Humana. Desde el primer momento me hicieron sentir parte de ellos, con una cercanía y una forma de trabajar que han marcado mucho mi experiencia. No ha sido solo aprender, ha sido sentirme integrada, cómoda y con ganas de dar lo mejor de mí cada día.
Dentro del equipo, quiero destacar especialmente a Sindy, Jucatia, Priscila, Felipe, Gabriel, Isabel y Rafaela. Cada uno de ellos ha aportado algo diferente a esta experiencia, pero todos han coincidido en hacerla más fácil, más cercana y mucho más especial. Gracias a ellos no solo me llevo aprendizaje profesional, sino también momentos y recuerdos que voy a guardar siempre.
Como toda experiencia, también ha habido momentos más exigentes. Hemos tenido bastante carga de trabajo y no siempre ha sido fácil sacar tiempo para viajar o hacer planes. Aun así, hemos intentado aprovechar cada momento libre para conocer sitios y disfrutar al máximo.
Mirando atrás, me doy cuenta de que esta experiencia ha sido mucho más que unas prácticas en el extranjero. Ha sido una etapa de aprendizaje, de crecimiento personal y de vivir cosas nuevas.
Sin duda, me llevo una experiencia muy buena, llena de recuerdos, personas y momentos que no voy a olvidar. Una etapa que repetiría sin pensarlo
Sheila Landete.

